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20 de marzo de 2016
7 de octubre de 2009
Aire De Sonata
Presto agitato
Con nuestras membranas exhaustas de tanto reabsorbernos, comenzamos a remar el cauce de un mar silencioso y agitato. Pianissimo, como se suele hacer en ese tempo marcato y a contrapunto del primer encuentro, simulamos un sueño largo ma non troppo. Pero ambos sabíamos, espalda contra espalda, que era una nueva coda, simplemente el da capo para la próxima noche en la que estuviéramos juntos. Oí tu respiración perdiéndose ad libitum mientras sentía mi sueño desplegarse in crescendo e cuasi non legato.
Con nuestras membranas exhaustas de tanto reabsorbernos, comenzamos a remar el cauce de un mar silencioso y agitato. Pianissimo, como se suele hacer en ese tempo marcato y a contrapunto del primer encuentro, simulamos un sueño largo ma non troppo. Pero ambos sabíamos, espalda contra espalda, que era una nueva coda, simplemente el da capo para la próxima noche en la que estuviéramos juntos. Oí tu respiración perdiéndose ad libitum mientras sentía mi sueño desplegarse in crescendo e cuasi non legato.
Fragmento del cuento incluido en la antología Elementos Básicos del autor, disponible en breve.
1 de julio de 2006
Tal Vez
(Barro Tal Vez, tema de Luis Alberto Spinetta
del álbum Kamikaze, que inspiró el relato)
del álbum Kamikaze, que inspiró el relato)
Tal Vez
Alejandro Luque
Alejandro Luque
Fui barro. Pero no ese barro que un dios aburrido y caprichoso se pone a malear. No. Fui ese barro que gestó principios posibles y una de sus tantas consecuencias. Sí. Ese barro banal que se forma al costado de un arroyo luego de las lluvias del equinoccio y que huele a estanco y a olvido salvaje que inunda la hora en la que el sol no logra dibujar una sombra. Fruto del estiércol prodigioso de las bestias que se acercan para saciar su sed, que se bañan para mudarse de los parásitos que las habitan. Fui barro, empantanado barro humoso que al secarse se transforma en una costra de ceniza y que al fermentar con el calor de todas las tardes se disfraza con hierbas bravas, que se adorna con la arquitectura exquisita de todos los insectos. Fui barro de mañana que absorbe la niebla espesa que se arrastra como un aliento cansado y denso a través de las gargantas y de los valles. Poro vital y generador. Un barro ágil que se condensa y se dilata en el ritmo implacable de la noche que sigue al día, que trabaja amoldando cada grieta, que incuba y amasa a su germen legionario y escondido. Barro que se seca al sol y que se resquebraja en millones de pedazos, barro coriáceo que respira, y que respirando le da aire a la maravilla que protege. Barro tal vez.
Fragmento del cuento incluido en la antología Elementos Básicos del autor, disponible en breve.
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